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A un beso de distancia

El sueño es un proceso evolutivo.


 

El sueño es un proceso evolutivo

 

 

 

Muchas dudas están siempre relacionadas con este tema, siempre surge alguna inquietud, principalmente por “Como se deberían hacer las cosas”, lo que dicen los demás (como en cualquier otro tema de crianza) con respecto al sueño, lo que nos recomiendan las modas y muchos padres confusos no saben que hacer… o siguen los consejos de sus pediatras y profesionales sin mirar un plan B…

 

Es muy importante siempre buscar información, no quedarnos con la primera receta que nos dan, sobre todo si no nos convence, no nos funciona, y necesitamos probar con otra cosa. Tristemente, en Colombia, como en muchos otros países, el Método “Stivil” con su libro “Duérmete Niño” ha cogido un impulso fuerte entre nuestros profesionales, y lo recomiendan “ cuando no lo obligan” en el control de los 4 meses de edad al igual que el inicio de las papillas… cuando todos sabemos que la alimentación complementaria no debe empezar a administrarse, hasta los 6 meses o más del bebé, ya que causara graves daños en su sistema digestivo (diarreas recurrentes, reflujos, problemas gástricos, en fin).

 

En este programa (articulo) nos referenciamos en Rosa Jové, Psicóloga, historiadora y geógrafa por la Universidad Autónoma de Barcelona, especializada en psicología clínica infantil y juvenil y en Psicopediatria (bebes de 0 a 3 años). Es la autora del libro que tomamos como referencia, “Dormir sin Lagrimas: Dejarle llorar no es la solución”.

 

Empezaremos transcribiendo el prologo que el pediatra Carlos González, le realiza al libro.

 

Prologo

 

EL sueño de los niños se ha convertido, en los últimos años, en motivo de preocupación para muchos padres.

 

No era así en otros tiempos. En nuestros tiempos dormíamos con nuestros padres durante años (donde si no? Siempre había más niños que habitaciones!). Nuestros padres no esperaban que un niño pequeño se durmiera solo, ni que durmiera la noche de un tirón. No nos consideraban sujetos activos, sino pasivos, del dormir; no se decía “el niño se va a dormir” sino “ voy a dormir al niño”. Nos dormía nuestra madre en brazos, junto a su pecho (al principio, en su pecho), con un rítmico balanceo y una canción de cuna. Y cuando nos despertábamos en la noche, no era el fin del mundo, simplemente nos volvían a dormir.

 

Pero en los últimos años han cambiado algunas cosas. Así, por puritanismo o en nombre de la higiene se ha prohibido a los padres dormir con sus hijos. Las amenazas, son apocalípticas: si una sola vez le consientes dormir en tu cama no querrá salir nunca más (como si alguno quisiera dormir con sus padres a los trece años… Como si alguno se dejase dar un beso a los trece años). Nuestro sistema económico exige que ambos padres se levanten a “golpe de pito” y lleguen al trabajo a la hora en punto, dispuestos a rendir y a comerse el mundo. Y si alguien pretende acostumbrar a su jefe a posponer la satisfacción de sus deseos, llegando cada día un minuto más tarde, se encontrará a fin de mes con la desagradable sorpresa de que se lo descuentan del sueldo y no le renuevan el contrato.
En cambio, cuando es nuestro hijo el que nos necesita sí que podemos ir cada vez un minuto más tarde; incluso nos intentan convencer de que tal retraso es razonable, deseable y beneficioso para el bebé.
De este modo, el contacto físico y afectivo entre madre e hijo se ha visto con desconfianza y desprecio, como un vicio que hay que erradicar: ‘No lo cojas en brazos, que se malcría’, ‘no lo duermas al pecho, que se acostumbra’, ‘no lo atiendas cuando llora, porque llora de vicio’, etcétera.

 
Asimismo, las canciones de cuna están prohibidas, aunque todas las culturas las hayan tenido, aunque los más grandes músicos las hayan compuesto, aunque recordemos aún las que nos cantaba nuestra madre. La misma prohibición ha caído sobre los cuentos para dormir, que ahora han de ser en todo caso cuentos para no dormir, pues está permitido contarlos siempre y cuando el niño no se duerma con ellos y los padres salgan de la habitación dejándolo despierto.
Se ha querido organizar y reglamentar la vida de los niños con criterios de disciplina y eficiencia industrial: alimentación científicamente calculada, horarios fijos, poco contacto humano. El sistema funciona perfectamente con pollos y conejos, ¿por qué no han de engordar también los niños así criados? Y si el niño, ¡oh, sorpresa!, llora, debe ser porque está enfermo.
Y es que el llanto ya no se considera una señal de dolor o una llamada de auxilio, sino, en el mejor de los casos, una enfermedad mental, una alteración de la conducta (otra teoría sostiene que de enfermedad nada, que el niño llora a propósito para fastidiar). ¿Por qué, si no, habría de llorar un niño, si no tiene hambre ni frío, si está feliz en su cunita sin que los brazos de su madre le molesten? Se ha dicho a los padres que su hijo tiene que dormir solo, toda la noche de un tirón, desde muy tierna edad. Y el que no lo hace es porque tiene ‘insomnio’, insomnio que le durará toda la vida, por culpa de los padres que le han consentido y malacostumbrado, que no le han sabido ‘enseñar a dormir’.
Los despertares normales de todos los niños son, por una parte, más temidos, pues se les ha puesto la etiqueta de enfermedad (y de enfermedad grave, además), y por otra parte más difíciles de soportar, pues la madre no está autorizada a meterse a su hijo en la cama y darle teta, sino que está obligada a caminar por el pasillo y a acudir cada vez a otra habitación. En definitiva: se ha creado un problema donde no lo había.
Necesitábamos información seria y veraz para despejar esta maraña de mitos y prejuicios. Y esto es lo que nos aporta Rosa Jové en este libro, llamado a convertirse en un clásico tanto para los padres como para los profesionales. En él las distintas fases del sueño y su evolución durante los primeros años se exponen con profundidad científica y en un lenguaje accesible. Una amplia bibliografía respalda sus afirmaciones y permitirá buscar más información al lector curioso.
Rosa Jové es psicóloga infantil y madre de dos niños, y de su ciencia y su experiencia ha surgido este libro. Pues los buenos psicólogos, como las madres, no aspiran a manipular a los niños, sino a comprenderlos. Rosa ha coordinado durante años la atención psicológica a las víctimas de catástrofes, y esa dura escuela también le ha enseñado algo: que la gente que llora es porque sufre, y necesita atención y consuelo.

 
Este libro aportará paz y confianza a muchas familias. Su hijo es normal, aunque se despierte, y usted también es normal, aunque lo vaya a consolar. O quizás precisamente por eso.

 

CARLOS GONZÁLEZ (pediatra).

 

 

 

El sueño de un bebé nunca es indicativo del sueño que tendrá de adulto. Hasta antes de los 6 o 7 años, el sueño de los niños no será como el de los adultos. Así que paciencia y mucho contacto. Tanto niños como adultos tenemos despertares nocturnos, la única diferencia es que nosotros ya dominamos la técnica de volver a dormirnos, en cambio nuestro hijos no, pero lo harán algún día por ellos mismos.

 

Dormir es una necesidad tan básica para vivir como lo es comer, beber, o respirar.

 

Para Rosa Jové, la hipótesis central del sueño en los niños es: Las necesidades biológicas y emocionales del bebé se sincronizan con los estadios de sueño y de vigilia para asegurarse de aquello que necesita.

 

No ignoremos el llanto de nuestros hijos, siempre están tratando de decirnos algo.

 

Les dejo la historia de Laura, tomado del libro “Dormir sin lagrimas” de Rosa Jové.

 

A Laura, desde que nació, siempre había que mecerla para conciliar el sueño y algunas veces mas durante la noche, cuando se despertaba. Pero últimamente (ahora tiene 7 meses) no se conformaba con el acunamiento, sino que solo conciliaba el sueño en la cama con sus padres. Bueno, mejor dicho, “encima” de su madre, porque lo que le gustaba era apoyar su cabecita sobre el pecho de mamá. De día se la veía irritable y con mal humor.

 

“Les toma el pelo. Deben inculcarle unos hábitos. Déjenla llorar y dormirán tranquilos” les decían.

 

Al principio fue duro puesto que la niña movía con fuerza la cuna hasta chocar contra la pared mientras lloraba, pero ya les habían avisado que sería capaz de todo con tal de llamar la atención. Así que los días siguientes ya le colocaron la cuna al lado de la pared para que no se moviera tanto. Al cabo de una semana, (y después de muchas horas de llantos, tanto de la niña como de sus padres) Laura ya no molestaba para dormir. La dejaban sola en su habitación y no protestaba hasta la hora de despertar.

 

Ahora, varios meses después, Laura lleva un drenaje en el oído producido por una otitis media aguda. El pediatra les ha dicho que hace mucho tiempo la tenia, en vista de las exploraciones. Les ha explicado que, seguramente, apoyaba la oreja encima del pecho de su madre para calmar el dolor con el calor corporal y que el acunamiento y el latido del corazón la tranquilizaban. Esa otitis también eta la responsable de la irritabilidad diurna. La poca fiebre que tuvo al principio (y que a lo mejor hubieran notado sus padres) quedo enmascarada por los sofocones que tenia llorando, y el calor del radiador (de la pared a la que la niña había acercado la cuna) le ayudo a calmar el dolor.

 

ANTES DE PENSAR QUE SU HIJO DUERME MAL, COMPRUEBELO. LA INFORMACION ESTA PARA ESO. BUSQUE INFORMACION CONTRASTADA SOBRE LO QUE ES NORMAL A CADA EDAD.

 

Intente siempre ponerse en la situación del niño. Que puede necesitar? Que querra? Mire la vida con ojos del niño? NO MALINTERPRETE SUS PETICIONES.

Que podemos hacer para que nuestros hijos duerman mejor y nosotros tambien:

  • Lactancia a demanda (o leche artificial a demanda)
  • Colecho (compartir la cama con el bebé o niño): Menos levantarse, menos despertares para todos en casa, mas contacto, mas presencia, mejores y mas dulces sueños.
  • Actividades responsivas al bebé.Cuando un bebé llega al mundo su premisa principal es sobrevivir. Si se encuentra acompañado y sus necesidades son satisfechas será un bebé mas tranquilo y la madre también.
Continuara…
El libro de Rosa Jove, lo encontraran próximamente con nosotros. Hacer sus pedidos a portabebes.abrazarte@gmail.com
Nuestro blog se alimenta de sus comentarios, seria excelente que nos escriban que les parece el articulo.

 

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