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Cómo manejar las rabietas (pataletas): Entrevista con Ramón Soler, psicólogo


Por interés propio (momento de rabietas o pataletas en casa), y a petición de otras madres y compañeras, he encontrado esta interesante entrevista con Ramón Soler, que le hacen en Nace una Mamá. Tambien hay otros enlaces interesantes que pueden ayudarnos a entender las pataletas, a comprender nuestras motivaciones y a saber manejarlas si se presentan. En Bebés y Más y nuestro blog amigo, Cavilaciones.
Nos nutren sus comentarios, déjenlos al final del texto, cuéntennos su historia, y juntos criemos en tribu.
ENTREVISTA A RAMÓN SOLER
  • ¿Por qué se producen las rabietas en los niños pequeños?

Hasta los dos años, aproximadamente, el bebé tiene una conexión total con la madre, siente a través de ella y vive como si ambos formaran parte de una única entidad (madre/bebé). Alrededor de los dos años de vida, el niño empieza a reconocerse como un ser independiente, separado de su madre. Empieza a darse cuenta de que su cuerpo es distinto del de su madre, aparece la palabra “yo”, ya ha aprendido a reconocerse frente al espejo e, incluso, puede desear algo distinto de lo que desea su madre.

A partir de ese momento, pueden darse situaciones en las que los deseos del niño no coincidan con los de sus padres. Cuando el niño quiere hacer algo, pero sus padres tienen otros planes, siente una lógica frustración. También nos sucede a los adultos cuando queremos hacer algo y no podemos. La diferencia es que nosotros tenemos medios para descargar o comunicar esa frustración, pero la mayoría de las veces, los niños sólo tienen la rabieta como medio de comunicarse.

Si nos ponemos en la piel del niño, debe ser tremendo desear hacer algo con todas tus fuerzas, tal y como sienten los niños, no poder hacerlo, no poder explicar lo que queremos y, encima, que nos impongan algo distinto sin darnos ninguna explicación. Así, cualquiera tendría una rabieta.

  • ¿Se pueden prevenir las rabietas?

Ante todo, debemos entender que las rabietas son muestra de la evolución normal del niño. No son algo malo que debemos eliminar, sino una señal de que la personalidad de nuestro hijo se va desarrollando de forma correcta. De la misma manera que no podemos pretender que un bebé controle esfínteres a los cinco meses, en el tema de las rabietas, no podemos eliminarlas.

Lo que sí podemos hacer es poner los medios para que las rabietas no sean tan frecuentes ni tan intensas como suelen ser. Para lograr esto, el trabajo no empieza cuando el niño tiene dos años, sino mucho antes. Uno de los campos donde podemos incidir para minimizar las rabietas es en la comunicación.

Durante un tiempo estuve trabajando con niños autistas junto a uno de los mayores especialistas de España. Una de las cosas más importantes que aprendí durante esos años fue que el mejor método para reducir las rabietas de estos niños era dotarles de medios para poderse comunicar. Cuanto más podían expresar lo que querían, menos rabietas tenían. Utilizábamos cualquier sistema para que pudieran comunicarse. Algunos, mediante palabras, otros mediante gestos y, si el nivel que tenían era más bajo, utilizábamos tableros con imágenes para que las pudieran señalar. El objetivo era dotarles de algún medio de expresión.

Este mismo principio funciona con todos los niños, no sólo con los autistas. Desde muy pequeñitos, debemos potenciar cualquier manera de comunicación. Aunque todavía no hablen mucho, pueden aprender algunos gestos para complementar el lenguaje. Las posibilidades de comunicación son mucho mayores si dice cuatro palabras y maneja 6 gestos que si sólo tuviera las cuatro palabras. A medida que mejoren la articulación, los gestos se convertirán en palabras, el niño tendrá mucha más capacidad de comunicar lo que le pasa y, además, estará más acostumbrado a expresarse y a ser escuchado. Cuando llegue a la etapa de las rabietas, será mucho más fácil entender lo que quiere y poder hablar con él cuando no sea posible concedérselo.

Para completar este tema, me gustaría comentar que los niños vienen al mundo programados para absorber y aprender el lenguaje como si fueran esponjas. Necesitan un buen modelo para que ese aprendizaje sea lo más completo posible. Podemos hablarle a los bebés de manera natural, como hablamos con un adulto. Ellos entienden todo lo que decimos (y también lo que no). Cuanto más hablemos con ellos ofreciéndoles un modelo correcto, mejor y más rápido adquirirán el lenguaje. Les podemos hablar en tono cariñoso, pero no como si fueran tontos. Aún me sorprendo cuando veo a padres o abuelas hablando con niños de 2 ó 3 años con el típico “lenguaje de bebés”, ¿cómo van a aprender a hablar bien si les hablan como si fueran bebés? Cuando los adultos queremos aprender un idioma nuevo y viajamos a otro país, queremos que nos hablen bien. No aprenderíamos nada si nos hablaran en modo “tarzán”, con frases cortas y vocabulario reducido; pues a los niños les pasa lo mismo.

  • ¿Cuál es la mejor forma de actuar frente a una rabieta?

En primer lugar, debemos poder reconocer los signos que nos anticipan la rabieta. Si prestamos atención, siempre hay un gesto de desagrado o un “no quiero”, antes de que se desborde todo. En esos momentos, debemos poder parar y preguntar qué es lo que quiere, qué le pasa. Si hemos trabajado el tema de la comunicación desde que son muy pequeñitos, como comenté antes, entenderemos mejor lo que quiere y podremos evitar muchas rabietas.

Luego, debemos preguntarnos si es posible que haga lo que está pidiendo, ¿Es algo peligroso para él? La mayoría de las veces, los conflictos se deben a la propia rigidez de los padres, a los condicionamientos que tuvimos en nuestra infancia. Queremos que se termine el plato de comida que le hemos puesto, pero quizás era demasiada comida y su estómago ya está lleno. La mayoría de las rabietas se producen porque no escuchamos lo que nos está diciendo el niño, con sus palabras o con su comportamiento. La crianza de un hijo debe servirnos para cuestionarnos muchas de las ideas que nos inculcaron de pequeños.

Obviamente, no siempre podrá hacer todo lo que quiere. No podrán meter los dedos en el enchufe o jugar con cuchillos, pero no deberíamos cargarles con limitaciones que no sean suyas, sino nuestras. Cuando no sea posible hacer lo que quiere, debemos explicarle de manera clara los motivos y ofrecerle alguna alternativa.

Mantener la calma es otro de los factores imprescindibles.

Imaginemos la rabieta como una espiral de tensión. Si nosotros nos estresamos cuando el niño se frustra, lo único que conseguimos es añadir más tensión a la situación y prolongar la rabieta. No debemos tomar las rabietas como un ataque personal, sino como un paso que el niño tiene que dar para afianzar su identidad.

Para los padres, cada fase de la crianza es una oportunidad para mirar hacia dentro y conectar con partes nuestras que debemos sanar. Si la rabieta nos perturba y nos provoca tensión, debemos entender qué nos está tocando de nuestra propia historia, de cómo nos trataron a nosotros cuando fuimos pequeños. Sé que esto es difícil de hacer, pero es la mejor manera de que la fase de las rabietas sea solamente eso, algo pasajero, y no se cronifique y se convierta en algo más grave.

  • ¿Qué ocurre cuando ignoramos a un niño que tiene un comportamiento inadecuado?

Esa es una técnica del conductismo, una de las muchas escuelas de psicología. La idea es que si dejamos de premiar la conducta que queremos eliminar, será menos probable que aparezca. Es lo que se llama castigo negativo, es decir, quitar un premio para que el niño deje de hacer algo que no queremos que haga. Se utiliza mucho en el entrenamiento de animales. Por ejemplo, si estamos jugando con un perro y nos muerde sin querer, daremos por terminado el juego. De esta manera, el perro aprende que, si quiere jugar con nosotros, deberá tener cuidado con la fuerza de sus mandíbulas para no mordernos. Es algo que funciona a corto plazo, pero que puede tener unas consecuencias gravísimas a largo plazo, sobre todo con los seres humanos.

En el caso de los niños y los comportamientos “inadecuados” (siempre desde el punto de vista de los adultos) el “premio” a quitar es la atención de los padres. Y esto es algo muy peligroso, porque estamos condicionando el cariño de los padres a tal o cual comportamiento.El problema (que lo hay) es que le transmitimos al niño el mensaje de que si quiere el cariño y la atención de sus padres, tendrá que plegarse a sus deseos (a los de sus padres). Sólo me prestarán atención si hago lo que ellos me dicen. Si quiero que mis padres me quieran, deberé dejar a un lado mi creatividad y mi espontaneidad. También relacionado con esto, aprende que sus opiniones no serán tenidas en cuenta. Como el niño desea con todo su corazón que sus padres le presten atención y le cuiden, hará cualquier cosa para conseguirlo, aunque eso signifique sacrificar su creatividad y dejar de hacerle caso a su intuición.

Lo que debemos hacer es justo lo contrario, prestarle atención, escuchar qué es lo que quiere, cuáles son sus motivos.

  • A menudo se aconseja a los padres que nunca deben «ceder» a los «caprichos» de sus hijos, que deben «imponerse», o de lo contrario los niños se convertirán en unos «malcriados». ¿Cuál es tu punto de vista sobre esto?

Este es un malentendido muy generalizado de la sabiduría popular. Cualquier desconocido de la calle se permite decirnos cómo debemos tratar a nuestros hijos. Yo creo que esto se debe a que no somos capaces de ponernos en el lugar del niño y lo interpretamos desde el punto de vista de los adultos.

Los adultos sí que chantajeamos y pedimos cosas para fastidiar al otro. Los niños NUNCA piden algo que no necesitan o que no es importante para ellos.

Lo que sucede es que, si no han tenido el cariño y la atención que necesitan en sus primeros años de vida, los niños aprenden a desplazar sus necesidades a objetos sustitutivos que le proporcionen el calor que necesitan. De pequeños se conformarán con el peluche, luego con la videoconsola o con otros juguetes.

3 comentarios el “Cómo manejar las rabietas (pataletas): Entrevista con Ramón Soler, psicólogo

  1. vendocasaenvilladeleyva
    20 agosto 2011

    Muy util e interesante articulo. En mi experiencia personal como papa primerizo siento que he pasado por varias etapas de aprendizaje en el trato de las rabietas de mi hijo y como intentar manejarlas.
    Cuando el me pide jugar y no le hago caso o caso al 100% no estaba atento a sus gestos de impaciencia hasta que el lloraba o tenia una rabieta por cualquier otra cosas después. Si uno aprende a involucrarse al 100% en el juego que te propone tu hijo el siente esa sinceridad , esa entrega donde no hay tiempo si no un disfrute del presente concreto y libre….y es mucho mas fácil que después te haga caso si has de dar por terminado el juego (por que se van)o ves que algo de lo que hace esta siendo peligroso (escalar una silla) y siempre puedes proponerle otra forma de hacerlo que le entusiasme y asi no se gane solo el NO…
    Como puedo exigirle a mi hijo que reacciones con calma ante determinadas situaciones que pueden requerir de mas paciencia o de aceptar ciertas limitaciones si yo mismo no actuó así. Me di cuenta que soy muy malgeniado en ciertas situaciones, (como cuando conduzco por ejemplo) y no contesto bien o gesticulo feo o alzo la voz mas de lo necesario. El terminaba siendo sujeto pasivo de esa manera de actuar mía. Así que con un poco de humildad ganada comprendí la importancia de esto.
    Otro punto muy importante que no suele ser nada cómodo reconocer para los papas es como se tratan ellos mismos como compañeros en su vida diaria ante muchas de las situaciones que se nos presentan cotidianamente que pueden llevarnos hablar fuerte o feo: en que tono nos hablamos, con que que gestos, que palabras empleamos, con que paciencia y tolerancia nos recompensamos, con que forma o no cariñosa…como en definitiva resolvemos nuestros conflictos como adultos…
    Ellos lo captan todo, lo entienden todo, lo asimilan todo…. Así que este punto, el ejemplo en casa, se me hace básico si queremos entender un poco como reacciona nuestro hijo en sus llamadas rabietas.
    Otro punto básico creo que tiene que ver con ese concepto tan ridículo que llaman “los terribles dos”; justo cuando tu hijo empieza a decidir ciertas cosas por si mismo, tiene su opinión o sus gustos (que zapato quiere ponerse, que camisa, por donde quiere ir,que libro quiere leer ) o que tipo de jugo quiere tomar. es cuando mas se quejan los papas de que le niño es un malcriado por que quiere hacer lo que el desea….NORMAL ! Es una persona que ha crecido, que se desarrolla y empieza a decidir por si mismo ciertas cosas, ha dejado de ser el bebe pequeño…! Así que aprendamos mas bien nosotros como papas ha tener mas en cuenta que sus decisiones cada día van a ser mas personales y debemos respetarlas mejor.
    Lo ultimo que siento que he aprendido respecto a que hacer con la rabieta en si creo que me esta dando nuevas oportunidades para aprender a escucharlo mas y a lograr que se comunique.
    Creo que erróneamente intentaba solucionar el efecto de la rabieta (como cuando lanza algo de su mesa sea comida o un plato) era sentarlo en una sillita aparte que tiene para que reflexionara solo un mínimo de tiempo. Luego me di cuenta que es muy tonto sentarlo a reflexionar sobre lo que considere un comportamiento malo si no ha habido dialogo o explicación de por que actuó así…como vas a reflexionar solo si no hay intercambio de parecer sobre lo que ocurrió ? Era una solución algo pobre y muy castigadora, innecesaria con ese enfoque.
    El tiene que tener la oportunidad de explicarse y para eso que le enseñemos como verbalizar o gesticular lo que hizo o lo que paso y sobre todo uno mismo debe darse y pedirse la paciencia para escuchar y ayudarle a que se explique: por que hiciste eso ? viste que el plato que lanzaste se rompió?
    Así que lo alzo con cariño y calma, le hablo suavemente pero con seguridad y vamos a una habitación distinta o a un espacio diferente, nos sentamos y le digo: vamos a salir de aquí cuando hayamos hablado de lo que paso y así cuando abramos la puerta estaremos mejor por que ya entenderemos que paso, te parece ?
    Cada día en compañía de un niño se aprende !

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    • Muchas gracias por tu valioso aporte, tu catarsis y tu reflexión en torno a tu vivir con tu hijo (nuestro hijo). Día a día se aprende, y si somos humanos y cometemos errores, pero podemos también darnos cuenta de ello y rectificar, para mejorar, para lograr una comunicación, un contacto una relación mas respetuosa para con nuestros hijos. Seria importante que de tanto en tanto (frecuentemente) nos sentemos a analizar nuestro comportamiento con nuestros hijos, siempre se puede mejorar, siempre podemos ser humildes y darles a ellos la razón y entender sus motivaciones, respetarlas, y compartir entre todos un nuevo y sincero aprendizaje. Gracias por tu comentario de nuevo amor, seguro que mas de un papá o una mamá analizara su comportamiento para con su hijo.
      Abrazarte
      A un beso de distancia

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  2. criandonoskat
    21 agosto 2011

    Bueno. En primer lugar, muy bonito el diálogo. Lo pone a uno a reflexionar. Y en segundo lugar, es cierto que es difícil “ponerse al nivel del niño/a” para comprenderlo, y no juzgarlo. Pero si se tiene la tenacidad para amarrarse las entrañas (para no actuar impulsivamente) y escucharlo/a, seguro que las cosas toman un rumbo más apropiado. Katrina

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